AcuerdoIntercultural - Pedir la vez o a la vez
Inicio arrow Experiencias arrow Pedir la vez o a la vez
Pedir la vez o a la vez PDF Imprimir E-Mail

Cuando llegué a Madrid me sentí muy desubicada porque muchas cosas funcionan de manera diferente que en mi país. Soy de origen Latinoamericano. Para dar un ejemplo, debo mencionar que la primera vez que fui a un supermercado a hacer la compra me encontré con que una mujer mayor me dijo al verme a su lado, y con cara muy seria: “pida la vez”. Yo en mi vida había escuchado aquello que ella decía, no sabía a qué se refería. Así que intenté intuir lo que era, pero no tuve suerte.  Esperé a que terminara de pedir lo suyo: 100 gramos de mortadela, 250 de chóped, y cuando se cayó, yo grite: “y un pollo”, porque pensé, aunque me pareció muy raro que se hiciera así, que pedir la vez podría significar -pedir a la vez con ella-.  Al mismo tiempo.

No creo que tenga que decir con qué cara se giró y me miró. Ni tampoco como me sentí de torpe en ese momento. Tanto que durante varios días estuve dudando acerca de la manera como tenía que empezar a solicitar las cosas en los establecimientos comerciales madrileños si quería conseguir ser entendida. También me invadió por varias semanas la añoranza por la forma diferente como se hacen las solicitudes en el luegar de donde yo vengo. Y no porque allí no exista el turno. Sino porque el mismo lo decide, por lo general, el tendero, según vea las características personales del comprador. Por ejemplo, le otorga la prioridad a personas de la tercera edad, menores, mujeres embarazadas, etc. Y los demás entendemos su proceder porque sabemos que se trata de asuntos de solidaridad, y no de orden de llegada. Myriam

En este relato se comprueba que las personas cuando comparten elementos comunes (en este caso acerca de la forma de hacer las compras y de cómo relacionarse con otras que están realizando la misma acción), saben lo que normalmente se espera de éstas en su cultura, ya que todas las prácticas comunicativas se regulan socialmente, de esa manera se establecen normas (casi nunca expresas) acerca de cómo hablar, quién puede hablar, de qué y con quién y cuándo hablar. Es parte de lo que se denomina la dimensión comunicativa de la comunicación intercultural*. 

Ciertamente mientras que por lo general en la cultura española se atiende respetando el turno de llegada de las personas, acción que comparten y se encuentra muy legitimada, posiblemente por valores, tales como: orden, respeto, honestidad, utilidad e igualdad social. En otras sociedades (en este caso las comunidades de sentido de las culturas latinoamericanas), posiblemente prime para éstos casos, los valores de solidaridad, generosidad, comprensión y colaboración.  

Ninguna de las formas de proceder es mejor ni peor que otra, ni más normal, ni más anormal. Ni más razonable, ni menos razonable. Ni más buena, ni más mala. Cada sociedad establece el conjunto de valores que rigen y priman en las relaciones sociales, y en la forma de comunicarse.

*MARTÍN ROJO, Luisa. Dimensiones principales de la Comunicación Intercultural. Universidad Autónoma de Madrid. 

 
< Anterior   Siguiente >