AcuerdoIntercultural
Inicio arrow Experiencias arrow ¡Bajo! qué significa?
¡Bajo! qué significa? PDF Imprimir E-Mail

Yo estuve de turismo con mi familia, por una semana, hace pocos días en Madrid. Nos encontrábamos en un ascensor de una tienda de ropa cuando se abrió la puerta en una planta y entró un hombre en una silla de ruedas de tipo eléctrica. De inmediato nos movimos y le hicimos espacio entre nosotros para que así estuviéramos todos cómodos, como es nuestra costumbre en Colombia.  Pero nos quedamos sin preguntas… y sin respuestas… cuando él de forma agresiva, nos digo: “¡Bajo!”.  El acento de sus palabras no nos decía nada a ninguno acerca de si nos informaba, nos preguntaba, o nos ordenaba dicha acción. Hemos viajado varias veces a diferentes países donde se hablan otros idiomas, pero nunca creímos encontrarnos en una situación en España, compartiendo el mismo idioma. Es que no entendíamos nada.  Hasta la fecha tenemos muchas opiniones encontradas sobre dicha situación: unos creemos que aquel hombre no se encontraba de buen humor ese día, otros, por lo que escuchamos, que los madrileños en general son secos y distantes, otros, que en España la gente suele hablar en imperativo. En fin… todos en general pensamos que no supimos interpretar dicha situación, y que ya no nos queda otra opción que reírnos de la misma. Pero si alguien nos la puede explicar... genial!. Nana

En este relato la protagonista y sus familiares, se sorprenden con la comprobación, a través de su propia experiencia, que no basta con hablar una misma lengua para interpretar las palabras y “el buen hacer”, qué tampoco basta con tener vistos muchos lugares diferentes,  hablar otros idiomas, o tener experiencias pasadas semejantes a las que se estén viviendo en la actualidad, porque en cada cultura se regulan de manera diferente las formas de obrar, así sean idénticas las situaciones.

Es así que la persona que toma el ascensor en silla de ruedas presupone que quienes están dentro, conocen los modos y las formas que se utilizan en éstos casos en su cultura (española), por lo que se relaciona (preguntando, informando, mandando o sugiriendo) como es usual en su contexto, sin imaginarse que está ante una situación de contacto con personas que no pertenecen a su misma comunidad de sentido, y que por tanto, no saben interpretar de manera correcta el sentido de las palabras que elige el hablante, el ritmo, y el tono de voz que usa, como tampoco están al corriente de cuáles palabras elegir para contestarle, y con qué ritmo y tono de voz hacerlo, puesto que desconocen lo que denominan los expertos como  “saber comunicativo”.

Como quien nos relata la situación viene de una cultura donde se habla de manera indirecta, (cultura colombiana) usando para esta misma situación, quizá, frases tales como:

De parte de quien va a entrar en el ascensor:

“Perdonen, ¿están bajando… para irme con Ustedes?”, ó, ¿Aún hay espacio para mí en el ascensor para bajarme con Ustedes?.

 De parte de quienes están ya dentro del ascensor:

“Vamos bajando, y usted hacía dónde quiere ir?”, “Si quiere bajar, le hacemos un espacio para que bajemos todos al tiempo”,

… es más que comprensible que la narradora se deje guiar (y su familia) por sus conocimientos comunicativos habituales en su comunidad de origen, aunque sea errado hacerlo de esta manera -en materia de comunicación intercultural-, ya que su interpretación puede terminar siendo errada, como lo es en este caso. Ella infiere (desde su cultura) que el uso del imperativo: ¡Bajo!, es descortés y maleducado, y que el tono de voz del hablante denota un estado anímico de enfado, o de amargura., por lo que concluye (aunque con duda, razón por la que nos escribe) que la mayoría de  personas españolas son autoritarias.

Es decir, que sus interpretaciones son acertadas desde el punto de vista de su cultura, pero desde el punto de vista de la cultura española, el hablante lo que se hace es uso de una forma directa en el habla, comportándose, así,  de manera educada y cortés. Y que su ritmo y tono de voz es el apropiado en estos casos. Como no existió mas intercambian de palabras no podemos inferir el estado de ánimo del mismo, ni traspolar, ni generalizar (como dicen los expertos) las “forma de hablar” a las “forma de ser”.

Acerca de la distancia interpersonal, para quienes estaban dentro del ascensor, su proceder solidario (hacerle un espacio), denota una forma igualitaria de trato. Igualmente, la del hablante español, con su silencio (no da las gracias, ni insiste en recibir una explicación) marca un forma de respeto individual y mutuo.

  
 

 
< Anterior   Siguiente >