AcuerdoIntercultural - Mi tio Pocho no esta pocho
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Desde que he venido a vivir a España me he encontrado con muchas diferencias en el idioma. Al principio me sentía muy reprimido y herido en mi orgullo cuando algunas personas corregían constantemente mi forma de hablar. Ahora ya no me importa, porque tengo respuesta para ello. Además estoy seguro de expresarme de una manera ampliamente aprobada en mi entorno, e incluso, fuera de él, es decir, en casi toda Latinoamérica, que ya es un buen número más de personas que en España. No obstante, he aprendido que hay situaciones en las que estas diferencias suscitan risas, y buen rollo, y están lejos de ser polémicas, o de crear discusiones acerca de cómo está mejor dicho algo, o de si se encuentra o no aprobado por la Academia de la Lengua.  Por ejemplo;  en una oportunidad estaba hablando con un grupo de personas acerca de mi tío, Pocho, a quien admiro mucho. Mis interlocutores estaban muy atentos a lo que yo alardeaba sobre su manera de ser, que es verdaderamente encantadora. De pronto alguien me interrumpió para decirme: “¿Y cuánto tiempo de vida le queda a tu tío Pocho?. Yo hice saber a todos de inmediato, y de frente (como dicen que son los españoles) que estaba escandalizado con la pregunta porque NO me parecía amable referirme a  la muerte de alguien a quien tanto quiero, y menos siendo tan joven y teniendo tanta vida por delante. A partir de ahí se hizo un silencio general entre todos, hasta que Mari Carmen, que fue quien formuló la “desafortunada” pregunta, dijo tímidamente: “Es que creí que nos hablabas de alguien mayor, y que además estaba enfermo: pocho”!. Tras sus palabras, se acabó la tensión, y empezaron las risas. Para todos fue claro a partir de ese momento que Pocho es el nombre (apodo) de mi tío, y para mi, que aquí en España pocho significa estar enfermo. Aunque también me aclararon que es un término que se utiliza mucho más para referirse a las frutas que están pasadas de tiempo de maduración. Desde entonces, intento no estar tan prevenido., pues aprendí que lo que importa verdaderamente es aprender a ser respetuoso y a estar abierto a todas las formas de utilización de los términos.  Pablo

Es difícil determinar a partir de la información recogida en este caso, el extenso conjunto de claves culturales que existe en la cultura española y en las latinoamericanas, respecto al hecho ineludible de la vida, que es la muerte, no obstante, interpretamos las siguientes:

·         En ambas culturas es un tema que se habla y comparte más fácilmente entre personas cercanas, que se encuentran vinculadas emocionalmente y afectivamente, que entre desconocidos.

·         No puede decirse que exista mayor o menor sensibilidad respecto a la muerte en una u otra cultura. La posible explicación acerca de la facilidad para preguntar o hablar sobre la muerte, puede deberse a que quien pregunta no se encuentra  involucrado emocionalmente con la persona de cuya posible muerte se habla.

·         Es posible, en ambas culturas, transmitir a los demás, sentimientos de tristeza, dolor y duelo por la pérdida de personas queridas (incluso intentando controlar, eludir o evitar el tema).

·         Existe la impresión que en España, la muerte, la tristeza y el duelo de un alto porcentaje de personas se da en solitario, o estrictamente entre los familiares más cercanos.  Entre otras cosas, por lo generalizado que se está volviendo la existencia de residencias de mayores, los tratamientos terminales en los hospitales y que la gente quiera vivir en su propio espacio y sin compañía. Mientras que en Latinoamérica (se presiente) que se experimenta de manera más solidaria, rodeados de amigos y de familia, tanto cercana, como extensa. Aunque debe decirse que el fenómeno de generalización de las residencias, los tratamientos de enfermedades graves -única y exclusivamente fuera de casa-, y el hábito de vivir en soledad, es también frecuente en las clases altas de dichas sociedades, e incluso, en las clases medias, debido a que las mujeres se encuentran inmersas en el mercado laboral y ambicionando posibilidades de ascenso, por lo que no es posible cuidar a los mayores o enfermos en casa, como se hacía en tiempos pasados tanto en Sur América como en España.

·         Las ideas que se tengan respecto a la muerte están relacionadas con las experiencias  vividas, las creencias, las costumbres culturales y la religión que se profese.

 Este ejemplo viene muy bien para aprender acerca de las siguientes habilidades para la comunicación intercultural:

 ·         Se puede conseguir demostrar respeto e interés por los sentimientos de los demás en relación a la muerte de un ser querido, evitando ahondar (entrar en confrontación) acerca de sus creencias, por ejemplo; que solo se mueren las personas mayores y no las jóvenes. Quizá en este caso, no se presentó esa confrontación porque al parecer en ambas culturas se tiene ese falso mito.

·         Hay que ser receptivo, mantener la mentalidad abierta, evitar las críticas, escuchar y aceptar los sentimientos de los demás sobre los temas que le son difíciles de abordar

·         Es importante aprender la habilidad de metacomunicar, es decir, explicar el sentido más profundo de nuestras declaraciones y afirmaciones para evitar tergiversaciones (como en este caso lo hace quien hace la pregunta que causa el malentendido), por el que termina explicando el por qué de su actuación, y los significados posibles de la palabra Pocho, incluyendo la de usarse como apodo (aunque sea novedosa o menos usada).

 
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