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La Pata de Jamón PDF Imprimir E-Mail

Nací en Rio de Janeiro y allí viví hasta que conocí a mi marido. Él nació en Salamanca, pero por cuestiones de trabajo ha estado siempre fuera, incluso, durante el par de años que fue trasladado a mi ciudad. Durante el tiempo que vivimos nuestra relación en Rio, nos encontramos todos los días entre semana, al medio día, para comer, aprovechando nuestro tiempo libre para ello. Cada día hacíamos una elección diferente respecto al menú, incluso de lugar. Es decir, comíamos variado y diverso, hasta en las ocasiones que nos daba tiempo acercarnos a casa de mi madre y comer con ella. La razón de tanta variedad gastronómica es que somos una sociedad conformada por gente de muchas culturas, y ya tenemos una mezcla tan arraigada de las mismas, que no nos damos cuenta de esa diversidad hasta que no la tenemos cerca.  

Como entre nosotros todo se dio bien desde que nos conocimos no tuve ninguna duda de venirme con él cuando nuevamente le situaron en España. No obstante, una vez instalados aquí, tuvimos algunos problemas en materia de comida, cuando anteriormente, habíamos disfrutado tanto juntos. 

El peor tiempo lo pasamos cuando llegamos a Madrid, pues él se empeñó (de buena voluntad y con ilusión) en adentrarme en sus gustos y sabores españoles. Para empezar, por ejemplo, trajo a casa una pata de jamón, esperando que yo saltara de alegría por la misma. Nunca se imaginó mi cara de espanto cuando llegó con eso!. No pude evitar referirme a aquello como a un cadáver, y de hacer cara de terror cuando me contó que su forma de preparación era un proceso de curado (salado y colgado), y que no estaba cocinado. Sentí que estaba en la época de los vikingos.

Ahora debo contar que han pasado los años, y que poco a poco le fui cogiendo gusto al jamón, tanto en su sabor como en su forma de conservación y corte. Incluso me hace ilusión compartir este especial y diferente sabor con personas que apenas se inicien en su comida, pues aprovecho para contarles de manera divertida mis primeras impresiones.

Hemos resuelto nuestras diferencias en materia de alimentación y nutrición, en la medida en que yo me he abierto a los nuevos sabores que me quiera presentar, pero al tiempo, porque mi marido y yo seguimos preparando en casa, compartiendo en casa de amigos, o buscando cuando salimos a cenar por ahí, comidas diferentes, para no perder el gusto por la diversidad lo que ya teníamos como nuestro en Brasil. Eli

 
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