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¿Qué quieres queeeeé? PDF Imprimir E-Mail

Una de las cosas de las que siempre recuerdo es la primera vez que entre a la cafetería de la universidad donde estudio. Hablando muy bajito, como solemos hablar los chilenos, pedí un jugo de durazno. El camarero me gritó (o por lo menos, yo lo escuché como un grito) “QUE QUIERES QUEEEÉ” Yo, que me asusté, le susurré más bajito aún ‘un jugo de durazno por favor’ y el respondió “COÑO QUE NO TE ENTIENDO” Una amiga chilena residente muchos años en Madrid vino en mi rescate, e hizo la traducción pertinente ‘un zumo de melocotón’... ¡no lo habría adivinado nunca! Y por supuesto, aprendí para siempre jamás a subir el volumen cada vez que pido algo!. GJ

En este relato la protagonista nos cuenta que según ha sido su costumbre (en su lugar de origen), las solicitudes o peticiones se hacen en volumen bajo de voz, para conseguir ser atendido de buena manera, y reconocido socialmente como una persona de buenos modales.

También nos cuenta que cambiando de contexto cultural, ha modificado su forma de comportarse frente a esta misma situación, porque ha comprendido que en el lugar donde ahora reside, se acostumbra a efectuar las solicitudes o peticiones con un volumen de voz más alta.

Es interesante resaltar de este caso, que la protagonista hace muy bien en no entrar a valorar cuál de las dos actuaciones es más correcta. Ya que ambas lo son dentro de su propio contexto. En ninguno de estos lugares (Chile – España) las personas son más educadas que en otros, sólo se comportan de la manera como socialmente está establecido en cada lugar,  y por tanto responden a los  valores sociales propios de cada cultura.

Lo importante es que si se opta por imitar el comportamiento de otra cultura, se conozca la interpretación más exacta de dicha conducta a reproducir. Es decir, que no se levante el volumen de la voz, pensando que es propio de un acto de chulería (de prepotencia o de mala educación de la cultura española) sino un modo de hablarse de manera horizontal (de tú a tú) en un lugar donde por lo general hay mucho movimiento de gente y de mezcla de ruidos, voces y conversaciones, y en una cultura definida por los especialista en comunicación intercultural como de proximidad y con baja preocupación por el conflicto (de allí esa forma horizontal de comunicarse).

Dicen, también, los expertos, que una inmensa mayoría de latinoamericanos, interpreta el volumen y tono de voz de la península, como un modo de imposición y dominación, por la imagen que del español ha emanado de un pasado de colonización y explotación Y  que en éste tipo de interacciones comunicativas, la "forma de hablar" suele ser interpretada como una "forma de ser", por lo que los estereotipos son evocados y reconfirmados sin cesar*.

*MARTÍN ROJO, Luisa. Dimensiones principales de la Comunicación Intercultural. Universidad Autónoma de Madrid
 
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