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Venía o Vengo por el Empadronamiento PDF Imprimir E-Mail

Cada vez que necesito mi empadronamiento para adelantar los diferentes trámites de documentación que debo hacer cada rato, me hago un lío, y me siento fatal.

Lo primero que me sucede, es que llego a la ventanilla saludando con una sonrisa, y de respuesta me encuentro con una cara seria que no me responde, ni me mira!!!.

Me lanzo, entonces, sin importarme mucho el desaire a solicitarlo. Pero no recuerdo cómo se pide: "¡Venía por mi empadronamiento!"  o "¡Vengo por mi empadronamiento!". al final... lo dijo de las dos maneras por si acaso!. Aunque pienso, si uso la primera forma, es como si me hubiera arrepentido en la fila de solicitarlo o ya no lo necesitara (porque hablo en pasado - venía-), y si utilizo la segunda forma (vengo), me siento muy demandante, exigente, como dando órdenes. Nunca sé cómo hacerlo bien, y sentirme a gusto y comprendido en mis formas. 

Es en este momento, que viene la temida pregunta del funcionario/a de turno: ¿Para que lo quiere?. Yo le contesto el motivo, y por lo general, recibo de respueta que no es un volante lo que necesito sino un certificado. Y ese tarda uno o dos días!.

No sé cómo lo hago, pero cuando pido un volante, me dicen que lo que necesito es un certificado, y cuando pido un certificado, resulta que lo que necesito es un volante!!!.

En fin... que me parece muy tensionante hacer este tipo de gestiones porque siempre me siento que estoy perdido, y que me ven como un torpe. Carlos.

Boca sellada Discúlpenos, estamos elaborando el análisis de este relato, enmarcados en la teoría de la comunicación intercultural, para cumplir con nuestros propósitos de coadyuvar al aprendizaje y mejoramiento de habilidades para la comunicación y las acciones conjuntas entre personas de diferentes culturas.  En pocos días colgaremos el mismo en este lugar.

 
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