AcuerdoIntercultural - Vosotros como sois de "besucones"
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Vosotros como sois de "besucones" PDF Imprimir E-Mail

Yo estaba acostumbrada a saludar y despedirme de las personas, según mi costumbre. A un familiar o amigo/a, con un sólo beso y un abrazo. A un hombre mayor o desconocido, dándole la mano y apretando un poco la misma. A una mujer desconocida, sin importar su edad, tocándole con mi mano suavemente el antebrazo. A mucha gente desconocida, levantando un poco el brazo en señal de saludo, y mirando - en lo posible - a los ojos de la mayoría en un recoorido de barrido. A mucha gente conocida, enviándoles besos al aire y sonriendo.

De pronto, me encuentro que en España, debo dar, y recibir, dos besos, y por lo general, de todo aquel que me salude o salude yo. Qué cantidad… y sin calidad!!!.

Una vez llegué a una reunión de amigos, donde sólo pensaba quedarme unos minutos, y dediqué el poco tiempo que podía estar, en besar a todos/as a manera de saludo, y luego, en repetir la ronda de besos de nuevo para despedirme. De repente una amiga, asistente a la reunión, me dice con tono afirmativo: "Vosotros cómo sois de besucones". Pero bueno... le dijo a la defensiva: "si aquí es donde se usa saludar y despedirse con dos besos indistintamente para todo el mundo, mientras que si yo estuviera en mi entono (en mi país), solo daría con gusto a cada uno, un beso de llegada, y uno de salida, si es lo pertinente, o haría con la mano un gesto de adiós colectivo que todos entendieran... ¡y me dices tú que nosotros somos los besucones"!!!!

Mi amiga, entonces, me contesta en tono aparentemente tranquilo: "hombre, damos dos besos de llegada, pero si nos vamos prontito, como ahora tú, no volvemos a dar dos besos de despedida, porque sería excesivo!!!.

Me gustó su explicación. Caí en cuenta, que ni antes, ni siquiera en ese momento, se me había ocurrido preguntar por los pormenores referidos al saludo y a la despedida en la cultura española. Que descuido!. Pero a partir de ese momento intento no dar el cante (como se dice aquí -al hecho de no querer llamar la atención). Pero la verdad es que me sentí muy triste porque nunca creí que llegaría a tener con alguien este tipo de conversación, y que llegaría a saber que algunas personas pueden llegar a sentirse incómodas con mis besos. Melba

En esta anécdota es importante subrayar que la protagonista, toma conciencia, como quizá nunca antes, de la forma como ella saluda o se despide en su propio entorno, estando con personas de otro ámbito cultural y no con personas con las que comparte su misma cultura.

Sin embargo, se interpreta de este relato que ninguna de las dos hablantes está verdaderamente preocupada por conocer (y comprender a fondo) el significado que encierra  la forma de saludar y de despedirse en cada cultura, ni cuáles son las semejanzas, o las diferencias que existen al respecto. Es latente que la amiga que corrige a la protagonista en su actuación aparentemente errada de saludo y despedida en la cultura donde se dan los hechos (cultura española), lo hace sin preocuparse por darle a conocer a fondo el significado emocional, o en valores de dicho modo, o quizá no se da cuenta de la ayuda que podría significar que lo hiciera: facilitaría su acceso y comprensión hacía lo desconocido hasta ahora. 

Tampoco es una persona que entra a buscar una comparación de costumbre con una cultura ajena, lo que da a entender que no tiene una actitud muy abierta al conocimiento de nuevas formas de darle sentido ampliado y alternativo a la vida. O quizá, es de las persona que piensa que en éstas situaciones deben imponerse sin más los modos de la mayoría. Sólo se advierte que se limita a comentar un aspecto puntual (¡...no se usa saludar y despedirse con dos besos en un corto periodo de tiempo!), sin llegar a transmitir el valor de uso y el significado que encierra dicha manera de hacerlo. Además, esta misma persona, agrede inconscientemente, o conscientemente, con el desafortunado comentario: "Vosotros cómo sois de besucones". Primero, porque recurre a un estereotipo (simplificación de la realidad), emitiendo un juicio de valor que no se sostiene con información detallada,  y además, sobregeneralizado (¡Vosotros!... ¿a quiénes se refiere?). Segundo, no responde (según las primeras observaciones que hace en este relato la protagonista) a lo verdaderamente acostumbrado en la cultura de la misma, por tanto es un comentario basado en la ignorancia, falso. Tercero, no existe el interés ni latente, ni expreso, por conocer detalles relacionados con nuevas formas de saludar o despedirse.

Por otro lado, aunque la protagonista hace una valoración positiva para sí misma, acerca del hecho de aprender y practicar nuevas formas de saludar/despedirse (en la cultura de acogida donde ahora se encuentra), con el propósito de no ser notoria en este contexto ajeno, en realidad no ha buscado ahondar en su significado profundo aprovechando este suceso. Sólo se queda con información superficial al respecto, por lo que no es de extrañar que la embargue sentimientos de incomodidad y de preocupación, y que se vea incomprendida en su comportamiento (lo que se puede apreciarse según sus frases de cierre... "nunca creí que llegaría a tener con alguien este tipo de conversación, y que llegaría a saber que algunas personas pueden llegar a sentirse incómodas con mis besos"...). Si solicitara una explicación pormenorizada conseguirá empatizar con la cultura de acogida y no repetir sólo lo que ve hacer. 

Así mismo, hay que decir que ambas utilizan la mala costumbre de desacreditar la cultura ajena para elogiar la propia. Una, con la frase simplista que ya hemos analizado, y la otra, la protagonista, cuando responde a la defensiva, y cuando hace la reflexión sobre la relación desequilibrada que existe para ella entre la cantidad y calidad de los besos en la cultura española. Bien dicen los expertos en materia de comunicación intercultural, que para aprender a comunicarse con personas de diferentes culturas, de manera verdaderamente eficaz, se debe aprender a superar las visiones etnocentristas y la costumbre de “denigrar la cultura ajena para ensalzar la propia”. Ver, más detalles en: RODRIGO, Miguel: “La Comunicación Intercultural”.

Por último, lo ideal es que se hubiera dado una actitud más abierta de ambas partes, y que el suceso sirviera de excusa para conocerse más a sí mismas (conociendo sus particulares culturas) y para valorar y llegar a comprender lo desconocido de las demás.

 

 
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