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Algunos Patrones Culturales Chinos que nos ayudarán a salir de los topicazos PDF Imprimir E-Mail
Por,  Myriam J. LEE PULIDO

Vicepresidenta Acuerdo Intercultural. Periodista social especializada en derechos humanos

 

Desde la cultura occidental está muy generalizado valorar a las personas socializadas dentro de la cultura china como desconfiadas, misteriosas, poco comunicativas, lentas y muy reservadas. ¿Y por qué esa interpretación?, Porque dicha valoración se hace desde el ordenamiento de los patrones culturales de la cultura occidental, sin tener en cuenta que las valoraciones deben hacerse desde y con los patrones de la misma cultura que se quiere observar (en este caso la cultura china), para obtener una explicación más cercana a la realidad que se quiere conocer y definir.Y además, porque de manera errada y generalizada, se define la “forma de ser” de las personas de una cultura, a través de su forma de comunicarse (es decir, de su “forma de hacer”), tal y como lo han comprobado y nos lo explican los especialistas en comunicación intercultural.

 

Así que para salir de dichas sobre-generalizaciones, tópicos y estereotipos sobre las personas socializadas en la cultura china, es necesario revisar algunas de sus particularidades a la hora de comunicarse, y la interpretación acertada que debemos hacer sobre la misma, de manera que nos acerquemos verdaderamente a la comprensión de algunos de los patrones culturales chinos. Por ejemplo: Los individuos de la cultura china usan tiempos más prolongados de silencio en los intercambios de turno de palabras. Es su forma educada de comunicarse y de relacionarse entre ellos. Por tanto no podemos pensar que son lentos y pasivos (cuando y como lo hacen), porque en realidad la función de dicha manera de comunicarse, es demostrar consideración y respeto al interlocutor. En su forma de proceder, a través del uso correcto de sus modales, y lo hacen con personas de su misma cultura, o ajenas a la misma.

 

A su vez es importante saber que a las personas que comparten la cultura china, les resulta muy desconcertante, y hasta ofensivo, que en un primer contacto (en una primera conversación) se les pregunte por temas personales, ya que éstos temas son considerados en su cultura como delicados, por tanto no acostumbran a tratarlos, ni a preguntar por los mismos a otros. Sólo lo hacen cuando ya existe un grado más alto de confianza, no con cualquier desconocido. Así que no son reservados ni desconfiados, sin más explicación, sino, quizá, más bien prudentes en su forma de proceder.  

 

Otros rasgos importantes a conocer (desde su propia óptica) es que conciben el ocio como una ventaja, distinción o privilegio exclusivo para la vejez. De allí que se dediquen en su juventud y madurez, arduamente a trabajar, y en su vejez a descansar. Así que para quienes piensan erradamente que las personas de origen chino no conocen lo que significa el ocio, que sepan que  lo saben, y que van a disfrutar del mismo, llegado su momento.

 

Otro aspecto interesante, es que en su cultura es muy importante el cumplimiento a cabalidad del compromiso y de la responsabilidad de acción que encierra el mismo cuando se comprometa la palabra en ello. De allí que entre sus miembros exista la costumbre de pertenecer y mantenerse en una “red de favores” (de pedir y ofertar al mismo tiempo). Por lo general, esta manera de relacionarse, no se legaliza mediante un contrato, porque la palabra tiene mucho valor, y se cumple, y no necesitan valerse de contratos ni acuerdos escritos, para hacer lo que deben hacer para efecturar todas las acciones que deban realizarse hasta llegar al final del cumplimiento de una promesa.

 

Esto significa que las personas socializadas en la cultura china se ven a sí mismos, y a los demás de su contexto, como a un “recurso” o “servicio” para las demás, y cuando hacen una promesa, se comprometen a ser sinceros y competentes en su cumplimiento, porque de igual manera reciben a cambio ese cumplimiento de acción. Quizá para muchas personas socializadas en las culturas occidentales esta forma de proceder no permite que las personas sean autónomas, sino dependientes de los demás, pero cuando sabes a ciencia cierta que los compromisos no son sólo personales, sino sociales, y que éstos se cumplen, se vuelve muy fácil coordinar acciones con los demás y actuar en común.  

 

Por último, queremos destacar dentro de éste corto artículo sobre rasgos distintivos de la sociedad china, que en su imaginario colectivo, es significativo el dinero, pero aún más, lo es el prestigio social que se puede conseguir a través de él, por eso es que muchas personas chinas acumulan dinero durante años, para luego donarlo a sus comunidades y contribuir en su desarrollo comunitario. No conciben quedarse usando y disfrutando el mismo de manera individual o familiar, como si es válido hacerlo en otras culturas.

 
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