Dicionario Argentino para espaņoles
Uno de nuestros visitantes virtuales nos ha enviado la siguiente referencia de un link para esta sección, es una página (“La Página del idioma Castellano”) donde encontramos un diccionario Argentino-Español, para españoles, elaborado por Alberto J. Miyara. Vale la pena revisarlo entero. Nosotros con el propósito de animarlos, sólo hemos tomado algunos términos que hemos encontrado en él, de manera que tengan una idea de lo que se van a encontrar:

 http://www.elcastellano.org/miyara/dic_arg_esp.html.

Muchos de esos términos, son utilizados de la misma manera, en otros países de América Latina.

Alcancía. Un argentino tiene una alcancía como un español tiene una hucha. Ninguno de los dos tiene nada adentro.

Asado. Un asado no es una carne puesta al horno, sino todo un complejo de pedazos del cuerpo vacuno, y aun del porcino, distribuidos en una parrilla para asarse a las brasas. El término también denota la reunión social motivada por esa ingesta (crudamente discriminatoria de los vegetarianos, lo admito

Bife. Bistec. Y no sólo eso. Un bife es también un sopapo o cachetada. Así que hay que vigilar bien el contexto cuando le proponen a uno darle un bife.

Bocina. Claxon. De un automóvil. En sentido figurado: soplón, correveidile.

Boliche. Ninguna relación con un juego con bolas. Se trata de una tienda de poca importancia o, en uso contemporáneo, un bar o discoteca.

Boludo. Gilipollas. Usado como vocativo, a veces tiene una paradójica connotación cariñosa o de camaradería: "Haceme caso, boludo". (Ésta es una de las tres o cuatro palabras argentinas más conocidas por los españoles. Sin embargo, los peninsulares no deberían usarla. No hay nada más ridículo que la palabra boludo pronunciada con acento español.)

Bombacha. Braga. Prenda íntima femenina.

Bombilla. Canuto que se usa para sorber el mate, con una punta abombada y llena de agujeritos que permiten pasar a la infusión pero no a la yerba. Tradicionalmente de metal, no faltan los herejes que las fabrican de plástico.

Cachete. Los carrillos, y también las nalgas. Nunca los golpes afectuosos que se aplican sobre esas superficies.

Campera. Cazadora, chaqueta. Nombres ilógicos si los hay. Los españoles que usan cazadora en general jamás salieron de caza, y los argentinos que usan campera por lo común sólo conocen el campo como algo que se mueve detrás de las ventanillas de los trenes.

Cana. Además de un pelo blanco, la policía. Estar en cana es estar en la cárcel. Mandar a alguien en cana es, figuradamente, delatarlo.

Carpa. Tienda de campaña. Irse en carpa es ir a un campamento a alojarse en una tienda.

Choto. En España, y cito a la Academia, "cría de la cabra mientras mama" (¿debemos suponer que cuando se echa a dormir ya recibe otro nombre?). En Argentina, miembro viril (y aquí la definición vale aun en contextos no mamatorios).

Cobija. Manta. Ropa de cama.

Coger. Follar. Éste es un verbo tabú. Aunque usted tenga un acento madrileño que mata, su interlocutor argentino igual se va a sentir incómodo si lo usa. Sobre todo no diga cosas como: "Vino ese chico para el puesto de dependiente y lo cogí inmediatamente...". Opciones sugeridas: tomar, agarrar.

Cola. Culo. La cola argentina no es solamente el rabo de los animales, sino también el culo humano (para evitar kafkianas confusiones, no se dice en cambio cola con el significado de pene). Existiendo esta palabra eufemística, se comprenderá que culo es mucho más malsonante en Argentina que en España.

Colectivo. Autobús. Se lo usa muy poco en el sentido de "grupo de gente que comparte una característica", prefiriéndose "colectividad" o "comunidad".

Remate. En fútbol, sólo los que se producen con el pie. Un cabezazo al arco no es remate.

Remera. Camiseta de vestir, que se diferencia así de la que se usa como ropa interior.