Estereotipos en los bancos

Soy de origen ecuatoriano. Fui una vez a buscar información a un banco aquí en España para meterme a un préstamo. Me atendió un chico joven. Empezó haciéndome preguntas sobre mi situación, y para mi sorpresa, él mismo me preguntaba, y él mismo se contestaba. En ese juego tonto de auto-preguntas, y auto-respuestas, me dice: ¿En qué y dónde trabaja Usted?, y antes de que yo dijera nada, el mismo se dice: “en la construcción… ¿verdad?, ante esa respuesta que él se da, me siento molesto, y le digo con seriedad y firmeza: “No todos los que venimos a España estamos metidos en ese sector, aunque no tendría tampoco nada de malo que lo estuviéramos, porque es un sector igual de digno que otros, y además ofrece trabajos, en muchas ocasiones, muy bien remunerados. Pero entérese que aunque ese es el mensaje que dan al mundo a diario los medios de comunicación de España sobre lo que creen que hacemos mayoritariamente aquí, también muchos de los que hemos migrado, somos de diferentes perfiles profesionales, y estamos tan o más preparados que ustedes.

 

Por supuesto, me levanté sin solicitar ningún servicio a ese banco. Nunca más volví.

 

Así que muy contrariado, me fui a un banco ecuatoriano afincado aquí en España, y vaya sorpresa, me encontré repitiendo la misma situación, aún cuando quien me atendió, era paisano mío!!!. Javier

 

 

Si bien es cierto que en este relato no se da un caso claro de etnocentrismo, ni de discriminación, si es un caso donde se establece claramente un abuso de estereotipos por parte de los trabajadores de ambos bancos. En el caso, el trabajador del banco español, por basarse sólo en la información simplista que dan los medios o las imágenes socialmente compartidas producto de esa información incompleta respecto a las personas de origen ecuatoriano que ahora residen en España.

En el caso del trabajador ecuatoriano del banco ecuatoriano establecido en España, por interiorizar esa visión sobre su propio colectivo, es decir, por asumir la veracidad del estereotipo que se propaga, es decir, reforzando el estereotipo original, por lo que causa el efecto de circulo vicioso, que contemplan como un hecho los expertos en esta materia.

En dichas situaciones el estereotipo (ni positivo, ni negativo, en este caso, pero estereotipo al fin y al cabo que imposibilita el reconocimiento de identidades individualidades) dificultó hasta impedir un verdadero contacto y comunicación, que llevara a la acción de solicitar y de conseguir un préstamo, como hubiera sido lo ideal.